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CARTA A MI PRIMO TEODORO

Bayamón, febrero 19 de 1984

Sr. Teodoro Luis
Monterrey

Querido primo:
Recibí la felicitación navideña que me mandaste y también la carta del 24 de enero.
Con respecto a las otras preguntas que me haces puedo decirte que no sabía que este año se está conmemorando el 1950 aniversario de la crucifixión. Es interesante, pues mientras el Señor no dijo ni una palabra tocante a que se celebrase su nacimiento, sí dijo que se conmemorase su muerte, especialmente en el acto de la Santa Cena.
Con respecto a Martín Lutero puedo decirte que no creo haya sido tan santo como lo presentan algunos escritores protestantes, ni tan diabólico como lo presentan algunos católicos. Me alegra saber que la iglesia Católica ha reconocido valores en Lutero, pues aunque sin duda tuvo defectos, también tuvo valores, y es justo que se le reconozcan ambas cosas.
Mi opinión es que desde muy al principio el catolicismo se fue apartando poco a poco del camino recto, y ya en la época de la reforma estaba muy lejos de lo que es el verdadero cristianismo; y aunque los reformadores denunciaron y renunciaron a muchos errores del catolicismo, no estuvieron libres de caer en otros opuestos, además de continuar en algunos de los errores que se habían introducido en la vieja religión, y que los reformadores no supieron advertir.
Quizás uno de los aspectos más positivos de la reforma fue el provocar la reacción que se produjo dentro del catolicismo conocido como la contrarreforma. No me refiero a la contrarreforma en su aspecto agresivo contra los que consideraba herejes, sino en su capacidad de reconocer y suprimir algunos excesos y abusos dentro de la iglesia. También últimamente la iglesia Católica ha dado varios pasos para retornar al verdadero camino, pero considero que todavía necesita avanzar más en ese sentido.
Me dices que esperas contar con mis oraciones cuando mueras; yo te digo que prefiero orar por ti mientras vives. Sé lo que crees acerca del sufragio por los difuntos, y comprendo que después de tantos años practicando esa forma de devoción, y creyéndola efectiva, te parecerá chocante que yo te diga que la creo inútil. Dispénsame que me franquee contigo, pues, hasta donde te conozco, te admiro y te respeto; si te expreso mis puntos de vista distintos a los tuyos no es para polemizar, pues te sigo respetando y reconozco lo que me dices, que son más las cosas que nos unen que aquellas en que diferimos.
Volviendo a la oración por los difuntos, te digo que creo lo que al respecto dice la Biblia. Creo en la eficacia de la oración y creo en el perdón de los pecados, pero también creo que para que Dios perdone es necesario que haya arrepentimiento de parte del pecador. Cuando oramos por alguien que vive, nuestra intercesión puede hacer que esa persona encuentre el lugar de arrepentimiento (arrepentimiento incluye cambio de conducta) y por tanto sea perdonada. Como después de la muerte nadie puede seguir pecando, pero tampoco nadie puede arrepentirse después de muerto, es evidente que la muerte sella la condición de cada uno, de modo que los que mueren en estado de gracia no necesitan sufragios de los vivos, y aquellos que mueren en pecado ya no pueden ser perdonados, sino que serán juzgados y recompensados según sus propias obras, buenas o malas. No es que Dios no pueda perdonarles después de muertos, sino que El mismo ha establecido y declarado en su Palabra que sea así.
Sé que el catolicismo toma como apoyo bíblico para la doctrina del purgatorio a 2da. de Macabeos 12:42-45. Es innegable que los libros de los Macabeos tienen algún valor histórico, pero dudamos que hayan sido escritos por inspiración divina, puesto que el mismo autor de 2 de Macabeos reconoce que su relato tiene imperfecciones por las cuales pide perdón. No diría eso un autor inspirado por Dios.
Por si no tienes a mano una Biblia, te copio textualmente a 2da. de Macabeos 15, de los versículos 38 y 39, versión Nacar-Colunga, aprobada por la iglesia Católica.

“...daré fin aquí a mi narración. Si está bien y como conviene a narración histórica, eso quisiera yo; pero si imperfecta y mediocre, perdóneseme.”

Además, Judas Macabeo se destacó más como líder político y militar de su pueblo que como líder religioso, pues parece que desconocía bastante la ley de Moisés, donde fueron minuciosamente reglamentados los sacrificios, y donde no se dice en absoluto que alguno de éstos pudiera hacerse en favor de los difuntos.
No quiero que te sientas turbado por mis palabras, al contrario, quisiera que cada vez te afirmes más en la fe, pero una fe con más apoyo en las Escrituras Sagradas que en la tradición, ya que aquellas permanecen inconmovibles por los siglos, mientras que los decretos posteriores de la iglesia han tenido por fuerza que ser modificados por la misma iglesia, y quien sabe si parte de lo que todavía hoy sostienen, mañana también tenga que ser removido.
De salud me siento mejor. Mi familia de aquí está bien, gracias a Dios; de la de Cuba no sé hace algún tiempo, pero Luis mi hermano seguía padeciendo de la hepatitis que le provocaron al ponerle sangre infectada cuando le extirparon el bazo. Como todo obra para bien a los que a Dios aman, en su enfermedad Luis está buscando más de Dios, y también mamá en su vejez se ha consagrado más, así que doy gracias a Dios que ha atendido mis oraciones a favor de ellos.
Recuerda quiero me envíes una crítica a mis escritos, no tanto desde el punto de vista religioso, como del literario, pues sé que tú tienes gracia para escribir.
Recibe saludos de mi familia, Te quiere tu primo,

Ventura